Jardines sobre el Riachuelo

La posibilidad de navegar la cuenca baja del riachuelo nos permite abordar la región desde otra perspectiva. Entender el área como una misma región. Salir del lugar del frente, y sumergirnos en una mirada abarcativa, ni una orilla ni la otra, los dos cohabitando un mismo espacio con una infinidad de aspectos y elementos característicos y distintivos. Uno de estos son las plantas, que se expanden, al igual que el agua, como un flujo continuo, sobreponiendose al concepto polar, Capital – Provincia, sociedad-naturaleza, en esta dinámica compleja, que presenta el Riachuelo. 

La idea es rastrear este flujo entrando en el territorio a partir del relevamiento y registro fotográfico de los jardines de las comunidades a sus orillas, evidenciando el potencial jardinero de sus habitantes en el área. El fin de este relevamiento es extender esta impronta al trabajo en común sobre los espacios públicos y costeros del riachuelo con nuevas plantaciones. 

Siendo las plantas mediadoras de diálogo, la intención es estimular y exponer esta empatía, potenciando la diversidad ambiental y cultural en el área. Este programa construye su recorrido por el área través del acercamiento y conocimiento de las plantas. Propone catalizar otros modos de enfoque, tanto individual como colectivamente, en las relaciones con otras formas, otros sistemas, otras fisonomías, otra política, otra comunidad que posibiliten concebir otros puntos de vista que recreen nuestra relación con el entorno. En otro anclaje en el desarrollo de la percepción y la reflexión que no parta del hombre como centro. 

En este marco, las plantas han protagonizado la investigación tanto en el sistema natural como en su participación catalizadora de diálogo con las comunidades donde esta se desarrolla.
Las recorridas recolectan e identifican especies, las vinculan con su comunidad y ahondan en los saberes que dicha comunidad tenga respecto a sus usos artesanales y los vinculados con la salud. 

La recolección, el monte en áreas urbanas 

Caminando el barrio 21-24 vemos sobre las veredas pequeños jardines afectivos, plantas de que traen sus habitantes de sus lugares de origen. Los mismos denotan el conocimiento de su entorno natural, la relación con su vegetación, y el vínculo que puedan tejer las comunidades a partir de ellas. Sacan a luz saberes relacionados generalmente con áreas mas prístinas en lugares antropizados como el Riachuelo. 

Considerar las posibilidades de la relación con las plantas que nos ofrece desde el plano económico, ornamental de la salud y ambiental a partir de los conocimientos de sus pobladores en las comunidades a sus orillas para generar flujos de vegetación urbanos, al igual que un afluente de un río, recrear corredores verdes como arroyos de calle y plantas. Recuperar la idea de “monte”, Salir del jardín para adornar típico de las áreas urbanas, y a través de un uso responsable en la memoria de los habitantes, particularmente de aquellos que vienen de la provincia, la idea es restablecer la interacción con las plantas a partir de un espacio verde, para oler, recolectar, caminar, cortar y volver a plantar, un jardín vivo de experiencias.

Actividades con vecinas, Andrea, Elvira, Patricia y Miriam integrantes de cooperativa de recolección del Barrio 21-24-  2017

Visita a vivero de Plantas nativas y taller de reproducción de especies Con asistencia técnica de Prohuerta-INTA. Camila Mantiñán y Mario Castro 

A orillas del Riachuelo / 2017 EL espacio público, Espacio comunitario 

Tres acciones derivadas de Jardines sobre el Riachuelo Riachuelo en transición/ Aguas Arriba, navegaciones de artistas por el Riachuelo 2a edición

Con la idea de fortalecer la cultura ribereña a través del vínculo que las comunidades tejen con el entorno natural, en 2017 se acompañaron acciones sobre el paisaje, en espacios costeros seleccionados por sus habitantes.

En este gesto simbólico, de empatía entre las dos orillas, se hacen visibles las perspectivas de las comunidades y el deseo de ser partícipes a la hora de planificar estos territorios.

Andrea, Elvira, Patricia y Miriam, son vecinas del barrio 21-24, Barracas, ciudad de Buenos Aires e integran una cooperativa de recolección de basura.

“Estamos trabajando sobre la recolección de residuos desde el año 2011. En el barrio San Blas, sobre la costa del Riachuelo, lugar que nos corresponde en nuestro itinerario, todavía algunos vecinos siguen tirando residuos y escombros. Porque para algunos el tacho les queda lejos; el río es lo más fácil. Para reforzar la limpieza quisimos embellecer la ribera con plantas.”

Con asistencia técnica de Prohuerta-INTA, en 2017 los especialistas Camila Mantiñán y Mario Castro organizaron una serie de encuentros y capacitaciones en el mismo barrio.

“Algunos les gustó la idea y colaboraron con nosotras. Compramos tierra y semillas. Plantamos césped y algunas florcitas en la orilla. Creímos que a las personas les iba a gustar y que no iban a tirar más basura. Igual, muchos siguen tirando escombros. Luego replantamos con árboles nativos, más grandes y visibles. Alguno de ellos los reconocemos de los lugares de donde venimos, (Andrea y Elvira de Jujuy, Miriam de Salta, Patricia de Córdoba). Todas tenemos plantas en nuestras casas. Nos gustan los jardines, hacer plantines. Hace unos meses tuvimos una serie de talleres, que amplían nuestro conocimiento sobre las plantas y nos genera otra perspectiva sobre sus usos, el paisaje, el barrio y los espacios libres”.

Erick Rivero nos cuenta: “Nací en la isla hace 23 años. Era gastronómico y me tomé un año sabático para pensar qué era lo que quería hacer realmente. Y empecé a jugar con la compu como hobby, a dibujar los espacios verdes de la isla. Había pensado sus veredas y sus planes habitacionales. Pensé que perdía el tiempo y lo borré todo. Había hecho un mapa. Los espacios que marqué en el mapa que presento hoy son los únicos libres que hay para forestar donde todos vamos a descansar y tomar un poco de aire fresco. Los usamos todos acá en la isla. La plaza, la ribera y la entrada de la isla son todos importantes, y el pantano. A mi papá le gustaban mucho las plantas, creo que viene por ahí.

Me gusta también trabajar con madera. Estoy rodeado de madera que encuentro tirada. No puedo comprarla, por eso levanto y recupero. Como quería hacer algo más, ví que lo del reciclaje

estaba bueno. Con ella hago objetos que tengan que ver con las plantas: maceteros, colgantes, adornos para el jardín, juegos para los chicos, bancos y mesas con maderas recicladas. Trabajo en casa y doy un taller de carpintería en El Envión. Con plantas y reciclando maderas tengo la idea de recuperar junto a mis vecinos, e instituciones que trabajan en la isla, estos espacios que marqué en el mapa, para nosotros, que vivimos en Isla Maciel. Estamos planificando llevarlo adelante con el apoyo técnico de Mario Antonio Castro del Prohuerta – INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria )